Miércoles, 17 de Agosto


Había estado de mudanza, y seguía sin internet en el nuevo piso, salvando los datos 3g en el móvil que usaba para seguir comunicada con nadie realmente. Sabía, bueno realmente no sabía si tenía planes de ir al cine el miércoles o el jueves, si quiera si al final iba a ir al cine a ver Nerve. Tampoco tenía asegurado el ir a ver el encendido de la feria ese viernes, lo único que parecía cierto es que el jueves noche saldría como iba haciendo semanas atrás, y que esa noche volvía a quedarme a dormir sola en el piso, en una maravillosa cama de matrimonio.

18:10

Creo que al fin estaba madurando en el tema de R, no, bueno, más o menos, cada vez lo asumía más amigo y me ponía menos nerviosa, todo gracias a la ayuda que tenía de la pequeña alma desamparada que estaba pasando lo mismo que yo hacía tres años. Habíamos hecho buenas migas, y seguíamos con el convencimiento de la homosexualidad del susodicho. Eran sanas nuestras pequeñas charlas.

19:20

Ahí estaba plantada frente a la pantalla del ordenador, lleva cosa de una hora borrando y viendo fotos pasadas. Seguía sin noticias de mi acompañante al cine y la esperanza decaía. Me imaginaba poder escribir una maravillosa novela juvenil con todo lo que me pasaba, #anaventuras ya empezaba a ser algo más que un hashtag de cachondeo, cierto era que lo absurdo iba avanzando terreno en mi día a día, y pasaba horas muertas como aquella o de repente me ocurría de todo menos normal sin previo aviso. No me iba a quejar era lo que me tocaba vivir no caía en desgracia, dramatismos a parte no era infeliz, y no me iba del todo mal, tenía trabajillos aquí y allá, un grupo de personas en el que podía sentirme incluida, y varias amistades verdaderas con las que podría contar siempre, aun no quedando todos los días (ni apenas ese verano)

21:11

Definitivamente ese día no tendría cine, mañana con suerte se me enlazarían todos los planes, o no.
Me había comenzado un libro nuevo por culpa del sopor de la tarde.

23:19

Estaba hecha un cliché alternativo, leer cartas a Theo en el tejado por encima de los edificios, ver las ventajas de ser un marginado, y acordarte de todas las buenas citas. Y acabar en un intento de escribir lo infinita que no me sentía en ese momento, pero si otras muchas veces, puede que no fuera en una máquina de escribir, pero con los tiempos que corrían nadie era tan rico y vintage como para estar comprando tinta y cargar con una en la que ni siquiera podrías ver películas tan fantásticas como esta.
Barajaba la idea de salir al frescor de la noche y subirme al terraillo, seguramente acabaría haciéndolo ya que Morfeo no daba señales de aparecer esa noche. Me sentía bastante sola, pero a la vez en paz, montándome mi propia novela cliché en la cabeza. Ya no estaba en el barrio tan pueblo donde vivía, sino en una gran ciudad donde era aún más insignificante, y miraba al horizonte todas las lucecitas en la noche.

Casi media noche, pero no era cenicienta, y mucho menos una princesa, aquí emperatriz de mi imaginación.

23:31

Culmen del cliché, andaba sentada por encima de la hipotética ciudad mientras escribía sobre lo alternativa que era a la espera de un cuento de hadas. No estaba segura de quien quería que se me apareciera en la calle o escalando hasta llegar al balcón, pero lo deseaba con toda mi alma que por una vez corriera la misma suerte que las protagonistas de las historias denominadas con la etiqueta Wattpad.

Pero no iba a ocurrir, lo sabía, y lo seguiría sabiendo para el resto de los días.

Estaba en un punto ciego, nadie me veía aquí arriba, sentaba bien volver de vez en cuando a mis inicios de observadora, que siempre lo era, pero hacía mucho que no me sentía fuera del alcance de ojos juzgadores.

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