Jueves, 4 de Agosto
R era mi Matty. Ya iba por la quinta temporada de ‘la chica
invisible’, para ser exactos me quedaban la mitad de capítulos para acabar la
temporada, y la serie. A riesgo de sonar dramática, que no sería novedad, había
llegado a la conclusión de que R era mi Matty.
Estoy al tanto de que no sabéis
quien es R, pero son males menores.
A lo que quería llegar es que si no hacía nada por
remediarlo R me perseguiría en el recuerdo para la eternidad, nunca dejaría de
tener sentimientos contradictorios con respecto a él, y eso conllevaría a una
irremediable frustración por la que ya estaba pasando. Se cumplían ya tres años y medio(aprox) desde que comenzó
este culebrón, había dado lugar hasta crear bandos de shippeo. Llevaba
intentando dejarlo pasar, olvidar, reprimir, asumir que nunca estaríamos
juntos, pero ni estos pequeños fans de mi telenovela, mi hermana a la cabeza, ni
yo misma cada vez que lo veía, me dejarían hacerlo. El mundo andaba convencido
de recordarme su existencia cada x tiempo, y no sé cómo ponerle fin, o
comienzo.
¿Para qué autoengañarme?, me seguían flaqueando las piernas
y era incapaz de mantenerle la mirada cuando lo tenía frente a mí, tal y como
me pasaba cuando lo conocí 7 años atrás. Sigo sin poder remediar la sonrisa
tonta que se me escapa cuando alguien menciona su nombre, aún a sabiendas que
no hablan de él. Continuo con una fe ciega en que esta peculiar historia, que
no sé ni cómo sigue a flote, se convierta en un cuento de hadas.
Supongo que soñar es gratis.
Ya solo me quedaba esperar que alguien me hiciera sentir lo
mismo que me hacía sentir él, para así por fin poder pasar página. Pero pedirle
esto a mi vida caótica era como pedirle peras al olmo. Harían falta milagros y
tres hadas madrinas.
¿por qué siempre tendrá que salir el tema? ¿por qué le tenía
que dar tantas vueltas? ¿Se habría convertido en mi estigma?
Lo había intentado, había quedado con muchos chicos, y lo
seguiría haciendo, pero nunca me llegaron a calar tan hondo como R. Tampoco
había que olvidar que apenas acababa de vivir mi primer año de universidad e
independencia. Aún me quedaba viajar, conocer y experimentar, ya que seguía
siendo una pequeña flor virginal. La verdad es que no me corría prisa eso de
‘yacer con un caballero en mis aposentos’ pero cierta importancia sí que le
daba al hecho de conocer tan poco, me sentía impotente al mundo ya que no
sabría donde acabarían mis quedadas inocentes que no pasaban de poco más que
manoseo.
Estas reflexiones me llevaban a varias dudas
existencialistas y dramáticas, cómo si sería capaz de amar a alguien, si podría
mantener en algún remoto momento de mi vida una relación verdadera y demás
preguntas cliché que te grababan a fuego desde pequeña entre libros y
películas. Supongo que el tema
del amor daba tanto juego porque a todo el mundo le pasaban sentimientos
inexplicables hacia otras personas y no se le podrían calificar de otra manera
que amor. Pequeño ser caprichoso que hacía infeliz a tantos y le añadía drama a
la vida.
R se merecía una pequeña reflexión, pero sin profundizar en
la historia que tantas veces había contado, así que hasta aquí el pequeño
homenaje. Aunque no podría prometer que no volvería a ser mencionado por esta
pequeña obsesionada del drama.
Comentarios
Publicar un comentario